Empresario culiacanense
“Era un empresario natural, un hombre de éxito”, expresa su hermana María del Socorro (Choco) Haas Airola.
“Más que un jefe, era un amigo incondicional, un guía, un ser que con su positivismo y trato amable y alegre nos hacía pensar que todo lo que nos proponemos lo podemos lograr”, señala Gloria Cháirez Chavarín, quien trabajó al lado de él los últimos 15 años.
Fue banquero por mucho tiempo, pero su vocación empresarial lo condujo a formar la empresa Proyectos y Servicios Corporativos S. A. De C. V. que llevó la construcción y los servicios inmobiliarios, administrativos y financieros no sólo por Sinaloa, sino por otros estados del país.
Pero la mañana del 8 de octubre del presente año ya no bromeó con su esposa Silvia Zazueta de Haas, como todos los días.
A las 6:30 horas sufrió un ataque fulminante al corazón. Falleció a la edad de 65 años.
Su vida y formación
Pero a Haas Peraza le ofrecieron trabajo en un banco de Nogales y se fueron a vivir allá.
Ahí vieron la luz por primera vez Alfredo Antonio, María del Socorro, Rosa María, José Alberto, Jorge Sebastián y Agustín.
Luego de varios años de vivir fuera de su estado, la familia Haas Airola regresa a Sinaloa en 1952 y se establece en Culiacán, cuando sus hijos aún estaban pequeños.
El niño Alberto tenía apenas seis años, listo para entrar a la escuela primaria, pero Alfredo Antonio ya tenía edad para ir a la secundaria, por lo que lo enviaron a Mazatlán con sus tíos Roberto Patrón y Laura Delia Haas para que lo inscribieran en el Instituto Cultural de Occidente.
Los más chicos, Alberto, Jorge Sebastián y Agustín fueron inscritos en la escuela primaria Álvaro Obregón, frente a la plazuela Antonio Rosales.
Cuando se llegó el momento, los tres fueron enviados también con la familia Patrón Haas a que estudiaran la secundaria y la prepa en el ICO, a la sombra del Padre Hugo Catenatti, el Padre Inocencio Ambrico y otros frailes Xaverianos que habían llegado a Mazatlán para colaborar con la educación en el puerto.
Ahí conoce a algunos de sus amigos mazatlecos como Gaby García Elenes, Cayo Urquijo, Víctor Reynaud, entre otros.
Con el apoyo de sus padres, Alberto quiso brincar más alto y se fue a estudiar la carrera de Administración de Empresas al Tecnológico de Monterrey, mientras que sus hermanos más chicos deciden regresar a Culiacán a estudiar la carrera de agricultura.
De nueva cuenta el joven Alberto regresa a su tierra y entra a laborar en Banoro, donde hizo su carrera como banquero al lado del director Rodolfo Esquer Lugo. Llegó a ocupar el cargo de director general adjunto.
“Prosco es un concepto que nace en 1986 de la suma de talentos técnicos y financieros, quienes aportando su capacidad y experiencia han logrado, con una visión de conjunto de las posibilidades de negocio, que se concreten proyectos con resultados positivos”, se expresa en su página web oficial www.prosco.com.mx.
Entre los proyectos más importantes desarrollados por la empresa de Haas Airola están el hotel Pueblo Bonito, en Mazatlán; y el Pueblo Bonito, de Los Cabos, de Ernesto Coppel Kelly, quien fue su compañero en la universidad.
De ahí vio una gran oportunidad de negocios en Los Cabos y estableció allá una oficina.
“También en Cabo San Lucas, Prosco concretó el complejo turístico Grand Resort Hacienda del Mar, ubicado en Cabo del Sol, operado por el Hotel Sheraton Hacienda del Mar y el club vacacional Hacienda del Mar, que es considerado como uno de los cinco más espectaculares y elegantes resorts de Los Cabos, ganador de varios premios”, establece en su presentación electrónica.
“Él invita a varios accionistas de Culiacán y Mazatlán a conformar una sociedad y construir Hacienda del Mar, que es operado por Sheraton, pero propiedad de inversionistas sinaloenses. Él concibió el proyecto, lo desarrolló, invitó a los accionistas y lo dejó funcionando. También era inversionista, pero en 2001 dejó la sociedad al vender su participación”, informa Gloria Cháirez Chavarín, de Prosco.
Pero no sólo se ha dedicado a la edificación y funcionamiento de hoteles, también ha participado en la construcción de vivienda popular y residencial, además de áreas comerciales.
En el aspecto industrial ha constituido las empresas Alikam, que se dedica a la producción y comercialización de alimento para camarón, incursionando también en alimento para mascotas, así como Radikc, que compra, vende, distribuye y transforma artículos de plástico y sus derivados.
La empresa de Alberto Haas participó en la construcción de Monument Beach, en Los Cabos, donde edifican condominios, áreas de albercas, jacuzzis, planta de tratamiento y edificio de servicios.
Entre los proyectos que ha realizado están la construcción del club de playa, casa club, spa, proshop y área de servicio del Club Campestre San José, en Los Cabos; residencias medias Casas Atlas, en Los Cabos; construcción del hotel Cabo Azul, en San José del Cabo; fraccionamiento Finisterra III, en Culiacán; Privada Casasol Villas, en Culiacán; proyecto arquitectónico y de ingeniería del hotel Antigua Resort, en San José del Cabo.
También, el desarrollo del proyecto arquitectónico y urbanización del fraccionamiento turístico Cuatro Surcos, en Escuinapa; construcción y administración de la planta Kintal de México, en Navolato; construcción de Balcones del Río, en Culiacán; fraccionamiento El Conchi, en Mazatlán y fraccionamiento Nakayama, en Culiacán.
Con su deceso, la empresa Prosco quedó en manos de sus hijas Anna Carolina y Sylvia.
María del Socorro Haas Airola asegura que su hermano deja un legado de generosidad, alegría y de unión.
Siempre ayudaba a los demás sin esperar nada a cambio, expresa.
En la familia, narra, Alberto tuvo tres influencias muy importantes: sus tíos Carlos Lewis, Agustín Airola y Antonio Haas.
“En el área de la amistad y el trabajo, están Rodolfo Esquer Lugo, Germán Rosas y sus amigos incondicionales Filio Robles, Ramiro Pérez Michel y Ernesto Coppel, entre otros”.
La hermana del empresario expresa que un día el ex subprocurador de Justicia del Estado, Arturo Aguilasocho, le reveló por qué se había hecho amigo de Alberto.
“Me dijo: 'yo había tratado a su hermano profesionalmente, pero tengo muy claro el día en que nos convertimos en amigos, porque dije, el licenciado es diferente. Una noche fui al Hospital General a llevar a una hermana porque estaba un poco mal y necesitaba una transfusión, y llegamos al banco de sangre. Ahí encontré a su hermano...
“'Le dije: qué pasa Lic., qué anda haciendo tan noche, yo traigo a mi hermana ¿y usted?... pues yo estaba bien, me dice, y como soy un poco desvelado vi un anuncio que decía que necesitaban sangre para una persona, y como era de mi tipo pues me levanté, me vestí y me vine'. 'Yo pensé, quién que está acostado a las 12:30 de la noche, en pijama, se levanta para darle sangre a una gente que no conoce y a media noche... así supe que su hermano era diferente y nos hicimos amigos'”, narra.
Choco Haas también recuerda que un día antes de su muerte, Alberto le habla consternado porque un compadre de él acababa de fallecer.
“Me dijo 'este año se me han muerto dos compadres queridísimos. Se murió Ernesto Soto y el Cayo Urquijo, los dos delgados, los dos esbeltos, quienes siempre estaban vaticinando que yo me iba a morir porque era gordo y no hacía caso, y mira, me ganaron los dos'. Al día siguiente pereció a las 6:30 de la mañana”, cita.
Pero, agrega, también le dejó un gran recuerdo porque unos dos o tres meses antes hicieron un viaje los hermanos Alberto, Rosa y ella a Houston, Texas.
“Dios Padre nos quiso regalar a mí y mi hermana este viaje juntos; y nos reímos recordando nuestra infancia y nuestro barrio de la Hidalgo”, manifiesta.
Siempre tenía un proyecto.
En el pasillo de entrada a las oficinas, un altar de muertos recuerda a los seres queridos que se han adelantado en el camino. Es una tradición que año con año reeditan. Ahí está ahora la foto de Alberto y sus recuerdos, junto a los de su papá Sebastián Haas Peraza.
------
Le sonrió el éxito
En su paso por la vida, Alberto Haas
Airola (1946-2011) fue una persona alegre, entusiasta y generosa,
aseguran familiares, trabajadores y amigos; su vocación empresarial
lo llevó a realizar importantes proyectos en el país
Guillermo Gallardo
Alberto Haas Airola decía que no se
podía perder el tiempo con resentimientos ni rencores, porque no
valía la pena.
Por eso su vida fue alegre, entusiasta;
era generoso, positivo, muy trabajador... y entonces, el éxito le
sonrió. Familiares, amigos y compañeros de trabajo lo resumen en
una frase: “arrollaba la vida”.“Era un empresario natural, un hombre de éxito”, expresa su hermana María del Socorro (Choco) Haas Airola.
“Más que un jefe, era un amigo incondicional, un guía, un ser que con su positivismo y trato amable y alegre nos hacía pensar que todo lo que nos proponemos lo podemos lograr”, señala Gloria Cháirez Chavarín, quien trabajó al lado de él los últimos 15 años.
Fue banquero por mucho tiempo, pero su vocación empresarial lo condujo a formar la empresa Proyectos y Servicios Corporativos S. A. De C. V. que llevó la construcción y los servicios inmobiliarios, administrativos y financieros no sólo por Sinaloa, sino por otros estados del país.
Pero la mañana del 8 de octubre del presente año ya no bromeó con su esposa Silvia Zazueta de Haas, como todos los días.
A las 6:30 horas sufrió un ataque fulminante al corazón. Falleció a la edad de 65 años.
Su vida y formación
Alberto nació por azares del destino
en Nogales, Sonora, el 14 de marzo de 1946, al igual que sus cinco
hermanos, debido a que sus papás, de origen sinaloense, se fueron a
radicar a la frontera sonorense por motivos de trabajo.
Sus padres Sebastián Haas Peraza y
Antonia Airola Cordero de Haas, nacieron en Mazatlán y allá se
conocieron y se casaron en 1939.Pero a Haas Peraza le ofrecieron trabajo en un banco de Nogales y se fueron a vivir allá.
Ahí vieron la luz por primera vez Alfredo Antonio, María del Socorro, Rosa María, José Alberto, Jorge Sebastián y Agustín.
Luego de varios años de vivir fuera de su estado, la familia Haas Airola regresa a Sinaloa en 1952 y se establece en Culiacán, cuando sus hijos aún estaban pequeños.
El niño Alberto tenía apenas seis años, listo para entrar a la escuela primaria, pero Alfredo Antonio ya tenía edad para ir a la secundaria, por lo que lo enviaron a Mazatlán con sus tíos Roberto Patrón y Laura Delia Haas para que lo inscribieran en el Instituto Cultural de Occidente.
Los más chicos, Alberto, Jorge Sebastián y Agustín fueron inscritos en la escuela primaria Álvaro Obregón, frente a la plazuela Antonio Rosales.
Cuando se llegó el momento, los tres fueron enviados también con la familia Patrón Haas a que estudiaran la secundaria y la prepa en el ICO, a la sombra del Padre Hugo Catenatti, el Padre Inocencio Ambrico y otros frailes Xaverianos que habían llegado a Mazatlán para colaborar con la educación en el puerto.
Ahí conoce a algunos de sus amigos mazatlecos como Gaby García Elenes, Cayo Urquijo, Víctor Reynaud, entre otros.
Con el apoyo de sus padres, Alberto quiso brincar más alto y se fue a estudiar la carrera de Administración de Empresas al Tecnológico de Monterrey, mientras que sus hermanos más chicos deciden regresar a Culiacán a estudiar la carrera de agricultura.
De nueva cuenta el joven Alberto regresa a su tierra y entra a laborar en Banoro, donde hizo su carrera como banquero al lado del director Rodolfo Esquer Lugo. Llegó a ocupar el cargo de director general adjunto.
Alberto el empresario
Con la nacionalización de la banca, en
los 80, Alberto sale de Banoro, y con la experiencia acumulada con
los años y su inquietud empresarial, forma la empresa Proyectos y
Servicios Corporativos S. A. de C. V., en 1986; de ahí inicia su
ascenso como empresario sinaloense.
Esta empresa se especializa en el
desarrollo de proyectos inmobiliarios, tanto habitacionales, como
comerciales y turísticos, proyectos industriales, así como la
prestación de servicios corporativos que incluyen las áreas
administrativas, organizacional, financiamiento, capital y
estrategias.“Prosco es un concepto que nace en 1986 de la suma de talentos técnicos y financieros, quienes aportando su capacidad y experiencia han logrado, con una visión de conjunto de las posibilidades de negocio, que se concreten proyectos con resultados positivos”, se expresa en su página web oficial www.prosco.com.mx.
Entre los proyectos más importantes desarrollados por la empresa de Haas Airola están el hotel Pueblo Bonito, en Mazatlán; y el Pueblo Bonito, de Los Cabos, de Ernesto Coppel Kelly, quien fue su compañero en la universidad.
De ahí vio una gran oportunidad de negocios en Los Cabos y estableció allá una oficina.
“También en Cabo San Lucas, Prosco concretó el complejo turístico Grand Resort Hacienda del Mar, ubicado en Cabo del Sol, operado por el Hotel Sheraton Hacienda del Mar y el club vacacional Hacienda del Mar, que es considerado como uno de los cinco más espectaculares y elegantes resorts de Los Cabos, ganador de varios premios”, establece en su presentación electrónica.
“Él invita a varios accionistas de Culiacán y Mazatlán a conformar una sociedad y construir Hacienda del Mar, que es operado por Sheraton, pero propiedad de inversionistas sinaloenses. Él concibió el proyecto, lo desarrolló, invitó a los accionistas y lo dejó funcionando. También era inversionista, pero en 2001 dejó la sociedad al vender su participación”, informa Gloria Cháirez Chavarín, de Prosco.
Pero no sólo se ha dedicado a la edificación y funcionamiento de hoteles, también ha participado en la construcción de vivienda popular y residencial, además de áreas comerciales.
En el aspecto industrial ha constituido las empresas Alikam, que se dedica a la producción y comercialización de alimento para camarón, incursionando también en alimento para mascotas, así como Radikc, que compra, vende, distribuye y transforma artículos de plástico y sus derivados.
La empresa de Alberto Haas participó en la construcción de Monument Beach, en Los Cabos, donde edifican condominios, áreas de albercas, jacuzzis, planta de tratamiento y edificio de servicios.
Entre los proyectos que ha realizado están la construcción del club de playa, casa club, spa, proshop y área de servicio del Club Campestre San José, en Los Cabos; residencias medias Casas Atlas, en Los Cabos; construcción del hotel Cabo Azul, en San José del Cabo; fraccionamiento Finisterra III, en Culiacán; Privada Casasol Villas, en Culiacán; proyecto arquitectónico y de ingeniería del hotel Antigua Resort, en San José del Cabo.
También, el desarrollo del proyecto arquitectónico y urbanización del fraccionamiento turístico Cuatro Surcos, en Escuinapa; construcción y administración de la planta Kintal de México, en Navolato; construcción de Balcones del Río, en Culiacán; fraccionamiento El Conchi, en Mazatlán y fraccionamiento Nakayama, en Culiacán.
Con su deceso, la empresa Prosco quedó en manos de sus hijas Anna Carolina y Sylvia.
Era diferente a los demás...
Alberto Haas se casó el 25 de octubre
de 1974 en la iglesia de la Sagrada Familia con Sylvia Zazueta
Esquer, hija de Gilberto Zazueta y Rafaela Esquer de Zazueta.
El matrimonio Haas Zazueta tuvo tres
hijas, Sylvia, Anna Carolina y Susana, así como cuatro nietos.María del Socorro Haas Airola asegura que su hermano deja un legado de generosidad, alegría y de unión.
Siempre ayudaba a los demás sin esperar nada a cambio, expresa.
En la familia, narra, Alberto tuvo tres influencias muy importantes: sus tíos Carlos Lewis, Agustín Airola y Antonio Haas.
“En el área de la amistad y el trabajo, están Rodolfo Esquer Lugo, Germán Rosas y sus amigos incondicionales Filio Robles, Ramiro Pérez Michel y Ernesto Coppel, entre otros”.
La hermana del empresario expresa que un día el ex subprocurador de Justicia del Estado, Arturo Aguilasocho, le reveló por qué se había hecho amigo de Alberto.
“Me dijo: 'yo había tratado a su hermano profesionalmente, pero tengo muy claro el día en que nos convertimos en amigos, porque dije, el licenciado es diferente. Una noche fui al Hospital General a llevar a una hermana porque estaba un poco mal y necesitaba una transfusión, y llegamos al banco de sangre. Ahí encontré a su hermano...
“'Le dije: qué pasa Lic., qué anda haciendo tan noche, yo traigo a mi hermana ¿y usted?... pues yo estaba bien, me dice, y como soy un poco desvelado vi un anuncio que decía que necesitaban sangre para una persona, y como era de mi tipo pues me levanté, me vestí y me vine'. 'Yo pensé, quién que está acostado a las 12:30 de la noche, en pijama, se levanta para darle sangre a una gente que no conoce y a media noche... así supe que su hermano era diferente y nos hicimos amigos'”, narra.
Choco Haas también recuerda que un día antes de su muerte, Alberto le habla consternado porque un compadre de él acababa de fallecer.
“Me dijo 'este año se me han muerto dos compadres queridísimos. Se murió Ernesto Soto y el Cayo Urquijo, los dos delgados, los dos esbeltos, quienes siempre estaban vaticinando que yo me iba a morir porque era gordo y no hacía caso, y mira, me ganaron los dos'. Al día siguiente pereció a las 6:30 de la mañana”, cita.
Pero, agrega, también le dejó un gran recuerdo porque unos dos o tres meses antes hicieron un viaje los hermanos Alberto, Rosa y ella a Houston, Texas.
“Dios Padre nos quiso regalar a mí y mi hermana este viaje juntos; y nos reímos recordando nuestra infancia y nuestro barrio de la Hidalgo”, manifiesta.
¿Qué es lo que más recuerda de
él?
Su alegría. Era muy alegre.
¿Qué es lo que más le gustaba?
La gente, los seres humanos.
Siempre tenía un proyecto.
¿Qué pasatiempos tenía?
Le gustaba mucho el mar.
¿Como lo recuerda cuando piensa en
él?
Lo recuerdo como muy buen hermano, un
padre como pocos.
'Nunca lo vi enojado'
Un gran vacío se siente en las
oficinas de Prosco, ubicadas en la colonia Chapultepec. Los
trabajadores extrañan a Alberto. Ya no lo verán reír ni hacer
bromas.
“Para todos los compañeros de
trabajo ha sido muy dolorosa e impactante su partida porque era un
jefe que se daba a querer, fuera de serie, no nos trataba mal; era
una persona humana y para él todos éramos importantes en la
empresa. En 15 años nunca lo vi enojado”, manifiesta Gloria
Cháirez.En el pasillo de entrada a las oficinas, un altar de muertos recuerda a los seres queridos que se han adelantado en el camino. Es una tradición que año con año reeditan. Ahí está ahora la foto de Alberto y sus recuerdos, junto a los de su papá Sebastián Haas Peraza.
Alegre y optimista
“Le damos gracias a Dios por habernos
permitido conocer, tratar y disfrutar de la amistad de Beto. No hay
ni un miembro de nuestra familia que no haya sido tocado por él con
sus bromas, su alegría, con su consejo oportuno, su apoyo
incondicional siempre, su optimismo contagioso, su generosidad tan
grande como su corazón, y sobre todo por el cariño que siempre nos
demostró”.
Familia Esquer Rodríguez
------
Hombre bondadoso
“Alberto fue para quienes tuvimos el
privilegio de conocerlo un hombre bondadoso y lleno de vida. Una
persona divertida que en su papel de hombre de familia y empresario
siempre mostró un lado humano”.
Comunidad católica
--------
Todo un personaje
“Vivía y trabajaba pleno. Arrollaba
la vida... todo un personaje y ejemplo para succionar el tuétano de
la vida”.
Bárbara Félix Angulo
Ex asistente
-----
'Era todo para mí'
“No encuentro palabras de consuelo
para un hombre que era todo para mí; mi patrón, mi amigo y mi
compañero de toda una vida trabajando para él; como un padre me
daba consejos, estaba conmigo en las buenas y en las malas; pasamos
momentos felices y tristes. Conocía al Lic. como la palma de mi
mano. Era humilde de corazón”.
Bernardo Sepúlveda
Chofer de Alberto Haas